Cinco Formas de hacer el entrenamiento más divertido, según los expertos

Cinco consejos avalados por la evidencia para hacer tu entrenamiento más divertido en 2026: música, variedad, tribu, juego y movimiento cotidiano.

Hay días en que ponerse las zapatillas pesa tanto como el lunes. En el parque del barrio, alguien estira mientras decide si corre o se vuelve a casa. La diferencia, muchas veces, no es la fuerza de voluntad: es el disfrute. Lo divertido se repite; lo obligatorio se esquiva. Aquí, cinco ideas para que moverte en 2026 sea más llevadero y, por qué no, más alegre.

Cinco Formas de hacer el entrenamiento más divertido, según los expertos
Cinco Formas de hacer el entrenamiento más divertido, según los expertos

Sube el volumen y baja el esfuerzo percibido

Una buena lista de reproducción cambia el humor y el ritmo. La investigación en psicología del deporte – publicada en revistas como Psychology of Sport and Exercise – muestra que la música puede aumentar el disfrute y reducir la sensación de esfuerzo. Prueba con temas de 120–140 bpm para correr suave o con ritmos más marcados en series cortas.

Un truco casero: usa el “test de la conversación”. Si puedes hablar con frases cortas, la intensidad es sostenible; si solo sueltas monosílabos, estás apretando. Ajusta la música a ese rango.

Mezcla formatos como si fueran tapas

Cardio un día, fuerza al siguiente, y un cierre con movilidad. De acuerdo con el Colegio Americano de Medicina del Deporte, combinar resistencia, fuerza y flexibilidad mejora la adherencia y reduce lesiones. Piensa en “mini-platos”: 10 minutos de cuestas, 10 de sentadillas, 10 de estiramientos.

Cambiar el menú evita la monotonía. Un martes de intervalos en la pista del barrio; un jueves de circuito en el salón con mochilas como pesas. Funciona.

Súmate a la tribu

Entrenar con otra persona – tu vecina, un primo, el grupo del parque – aumenta las posibilidades de mantener el hábito. La OMS subraya que el apoyo social facilita la actividad física sostenida. No hace falta un club: vale un chat para quedar los miércoles en la ciclovía o compartir avances en familia.

Pequeños rituales ayudan: foto de zapatillas al empezar, una broma interna, un café después. El vínculo emociona; la emoción sostiene.

Convierte el movimiento en juego

Retos semanales, puntos, mapas: la gamificación funciona. Según una revisión en JAMA Network Open, los dispositivos portátiles y los objetivos de pasos ayudan a aumentar la actividad. Pero no necesitas reloj: diseña un bingo de movimiento (subir escaleras, 30 segundos de plancha, bailar dos canciones) y táchalo en la nevera.
Las recompensas pueden ser simples: elegir la peli del viernes si cumples tres sesiones. El juego reduce la fricción.

Sal a la calle y suma en lo cotidiano

Moverse en entornos naturales mejora el ánimo, según revisiones en salud ambiental. Un paseo por el Retiro, la Costanera o el malecón cambia la percepción del esfuerzo. Y recuerda: la OMS indica 150–300 minutos semanales de actividad moderada, pero hoy sabemos que cada minuto suma.
Camina al mercado con mochila, baja una parada antes, baila mientras cocinas. La vida, a veces, es el mejor gimnasio.

Al final, no se trata de perseguir perfección, sino de crear un pequeño lugar al que quieras volver. Si el cuerpo se mueve y la cabeza sonríe, el resto llega solo.

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