Meta retrasa el lanzamiento de los Ray‑Ban Display en Europa por alta demanda y escasez de stock. Qué significa, por qué ocurre y qué hacer mientras tanto.
Una mañana cualquiera en la Gran Vía, alguien se acerca al mostrador y pregunta por las nuevas gafas de Meta y Ray‑Ban. La respuesta es un gesto de disculpa: todavía no. La compañía ha decidido posponer su lanzamiento europeo. La demanda ha superado las previsiones y las unidades son escasas. Resultado: Europa espera.

Meta confirma que el desembarco de los Ray‑Ban Display en Europa se aplaza sin nueva fecha confirmada. No es una cancelación ni un giro de timón. Es un ajuste logístico clásico en lanzamientos con “efecto tsunami”: muchas reservas, pocas unidades, cadena de suministro bajo presión.
Para el usuario, la traducción es sencilla: más tiempo de espera y más incertidumbre. Para el mercado, un recordatorio de que escalar hardware sigue siendo difícil, sobre todo cuando hay componentes delicados y socios de fabricación repartidos por medio mundo.
La ecuación es conocida: una campaña potente, curiosidad real por unas gafas conectadas y un inventario inicial prudente. Si a eso se suman proveedores al límite, el cuello de botella aparece. Lo vimos con consolas, con móviles “estrella” y ahora con gafas. No es una rareza: es la nueva normalidad en lanzamientos calientes.
Qué puedes hacer mientras tanto
Activa alertas de stock en la tienda oficial y en ópticas autorizadas. En España, las reposiciones suelen llegar a cuentagotas; el primer lote vuela en horas.
Evita la reventa. No pagues sobreprecio por la ansiedad: te arriesgas a perder garantía o a recibir unidades sin cobertura local.
Si necesitas gafas conectadas ya, valora alternativas actuales de la misma familia (las que priorizan cámara y audio sin pantalla) para tareas de manos libres: llamadas, fotos rápidas, notas de voz. Funcionan bien para paseos por el Retiro o para grabar un ensayo en el local del barrio.
Piensa en la graduación. Confirma con tu óptica si podrán montar tus lentes cuando lleguen; algunas requieren plantillas específicas y no todas las tiendas están listas desde el día uno.
Revisa políticas de devolución. Cuando abran ventas, tómate unos días de uso real: trayecto al trabajo, una tarde de recados, un concierto. Si no encajan con tu rutina, devuelve sin drama.
Señales a seguir
Más allá de la fecha, fíjate en detalles como disponibilidad por colores o tallas de montura, mejoras de software en el arranque y compatibilidad con funciones locales (idiomas, comandos de voz, servicios en España o LATAM). A veces, esperar un mes evita la versión con bugs de juventud y trae una experiencia más redonda.
En la puerta de la tienda, el cliente de la Gran Vía se guarda las manos en los bolsillos y se va. No hay enfado; hay expectativa. El futuro cercano sigue ahí, a la vuelta de la esquina. Y, con suerte, llegará cuando de verdad pueda quedarse.





